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Progreso de Lectura:

La Valentía

Atrévete a ir por Más

¿Te atreves ir hacia tus propios sueños?

SARKHAN

Conferencista, Coach y Maestro.

«Nunca sabrás la vida que te espera si sigues nadando en el río de la confusión y el miedo. Tu grandeza no está limitada ni condicionada a tu Amor, eso sí, tienes que descubrirlo.»

Sarkhan

La Valentía de ir por tus Sueños

Muchas personas sienten en lo más profundo de ellos mismos un impulso, un llamado, que si le escucharan, les haría tomar una de las decisiones más valientes que alguien puede llegar a tomar.

Se requiere mucha valentía escuchar al corazón y reconocer que dentro de cada uno de nosotros tenemos un deseo muy grande de encontrar la razón de nuestro existir, amor o tranquilidad. O encontrarle razón y comprensión a nuestra vida. Mucha gente no se atreve a manifestar lo que su corazón desea por miedo al rechazo, a dejar lo conocido, y aventurarse a algo tan nuevo y misterioso que, su plataforma segura y cómoda desde la cual viven, sea enfrentada y en ocasiones posiblemente destruida.

Este miedo ocasiona que mucha gente no se atreva a nada y viven una vida monótona y sin sentido.

Quiero que leas de mis propias palabras un periodo y momento de mi vida que fue clave y que el Universo probó mi valentía. Se presentaron cosas probando si en verdad estaba dispuesto a ir por lo que mi corazón deseaba o iba a seguir viviendo la vida que ya conocía con sus altos y sus bajos.

 

¿Eres valiente para hacer tus sueños realidad?

Cuando tus deseos, sueños y anhelos se presentan descubrimos que hay un campo de juego muy grande en el cual los podremos experimentar. Al crecer llega un momento donde nuestro mundo pareciera expandirse, el campo de juego donde nos encontrábamos cobrara una nueva realidad, con tantas cosas que éste nos puede ofrecer (estudios, cine, cultura, deportes, libros, televisión, etcétera.).

En un momento en mi vida me encontraba en un laberinto sin salida, mentalmente confundido, en duda, en conflicto, sin claridad y emocionalmente solo.

La confusión tomó las riendas, ¿cómo descifrar el lenguaje de los sentimientos y los pensamientos?, ¿qué es todo esto que siento, pienso y percibo?, ¿qué son estos deseos profundos de que hay algo más?, ¿están ahí para realizarse e ir por ellos o están algunos ahí para darme cuenta que eso no puede ser posible?, ¿qué es lo que debería estar buscando?, ¿qué es lo que más deseo?, …

Nuestros deseos hacen que uno imagine todo lo que sucederá una vez que éstos se realicen, pero sobre todo, la experiencia emocional que nos espera una vez que los vivamos.

Buscamos ciertos sentimientos detrás de algunos deseos y sueños, porque sabemos que una vez realizados, éstos nos van a dar ese sentimiento que falta o nos gustaría experimentar (conexión, amor, felicidad, asombro, tranquilidad, creatividad). El problema es que la mayor parte del tiempo, dichos deseos, una vez realizados, no duran mucho o están condicionados a las circunstancias que se encuentran.

Recuerdo que constantemente me la pasaba buscando, algunas veces consciente y otras inconsciente, de un lado para otro, de aquí y para allá. Todas esas cualidades que de niño recuerdo que vivía (gozo, perfección, no-tiempo, inocencia…) y que de adulto parecía que ya no se iban a poder dar o que muy rara vez podrían suceder.

Fue a través conocer y experimentar diferentes experiencias que la vida ofrece, que pude llegar a conocerme en diferentes niveles, qué es lo que a mí me gustaba, cómo soy, cuáles son mis talentos, debilidades, sentires, pensares, en qué actividades me divierto más que en otras, que cosas resuenan más conmigo, dónde y cómo puedo ayudar más personas, en que quisiera pasar el mayor tiempo de mi día, en qué o quién debo creer, quién quiero llegar a ser, qué experiencia quisiera vivir por el resto de mi vida, etcétera.

Muchas personas pasan por la vida si ni siquiera tomarse un momento de reflexionar en estas cosas y se pierden muchísimo de lo que ellos son y traen al mundo.

Note una vez que lo que conocía y deseaba de pequeño se estaba quedando atrás en el recuerdo y esa manera de pensar estaban cambiando conforme una percepción más grande y hostil del mundo se iba presentando. Pareciera que mi universo de infancia se estaba terminando y pasaba a entrar y a tener que transformarse con un universo más grande y complejo, donde muchas mentes, deseos, ilusiones y corazones parecieran intervenir e influenciar en el mío y en algunos casos lo mismo pero al revés.

 

La Valentía de buscar lo nuevo y dejar lo conocido

Fue impresionante cuando descubrí que el Universo alberga un potencial infinito de posibilidades, de los cuales mi mente pequeña jamás se hubiera podido imaginar. Desde idiomas, continentes, culturas, tipos de comida, Internet, el sentido de lo que es bueno y malo es muy diferente para algunos y otros, justicias e injusticias, tantas historias de vida, diferentes formas de ver el mundo, maneras de actuar y valores diferentes, como se actúa en determinadas situaciones y comportamientos en las relaciones, trabajo, sociedades, sistemas, …

Desde que tengo memoria recuerdo que constantemente había un sentimiento algo extraño, difícil de explicar en aquellos momentos. Si pudiera poner palabras a eso es como si hubiera algo importante que debía de encontrar, continuamente un saber indescriptible gritando que me encontraba aquí para algo, pero no sabía qué.

Luego me di cuenta que eso que buscaba inconscientemente en la vida, se encontraba de hecho esperando por mí.

Ese sentimiento hacía que mis antenas de percepción continuamente estuvieran buscando, en cada situación me notaba atento y alerta tratando de encontrar y saber qué era eso que dentro de mí, sabía que tenía que encontrar. Continuamente me encontraba con la añoranza, impaciente con esa sensación de que algo falta, algo aquí no embona.

El rompecabezas de mi vida y del mundo no tenía sentido ni forma. En cada tipo de experiencias, sin importar cuales, internamente pensaba que la vida debería de ser experimentada de una manera muy diferente a cómo todo mundo la estaba viviendo.

Es por eso que la siguiente pregunta es muy importante. ¿Te atreves a ir y realizar tus sueños? y ¿porqué esta pregunta?

En ella se encuentra algo que está implícito si pones atención, hay algo que se requiere y al mismo tiempo hay algo que probablemente está impidiendo que ello suceda.

Lo muestro de esta manera porque a mí se presentaron éstas preguntas o alguna parecida en varios puntos de mi vida.

Cuando era niño siempre supe que quería vivir al máximo, explorar todo tipo de experiencia a la cual pudiera acceder, nunca me gusto que me contaran la vida sin yo antes saborearla. Mi vida era vivida con mucha intensidad, máximo disfrute de cada momento, no me gustaba perderme de nada, dispuesto a experimentarlo todo, siempre con el hambre y la pasión por vivirla, pero sobre todo, en medio de todo esto, la búsqueda continuaba, ¿dónde se encuentra «eso»?, ¿en qué experiencia o camino?, ¿qué es ese «algo» que siento es diferente a todo?

Nunca acepte que la vida fuera tan complicada como nos la tomamos, en mi rebeldía constantemente me encontraba cuestionándolo todo, buscando eso que me invitaba a la simplicidad; así como la naturaleza lo muestra, esa simplicidad que invita a simplemente ser y estar.

Así que para mí esta pregunta contiene algo muy profundo que requiere ser descubierto, donde la valentía y la fortaleza son los ingredientes principales para que se pueda manifestar eso que nuestro corazón anhela encontrar.

Durante años y en el camino que ahora estoy, he descubierto y notado, mucha gente no escucha su intuición y no persigue lo que su corazón desde hace tiempo ha estado gritando.

La mayoría de las personas viven en algún tipo de insatisfacción, con anhelos y deseos no cumplidos, dolor y sufrimiento son una constante, buscando locamente por cosas que según les van a dar eso que inconscientemente según quieren.

Espero que éste compartir te ayude a aclarar mucho de lo que tú o alguien más está pasando o va a pasar.

Ya que en varios momentos de mi vida me encontraba bastante confundido, hasta llegué a experimentar un infierno en vida. Pero doy gracias a ellos, porque me empujaron a tomar decisiones comúnmente no aceptadas, pero de vital importancia para la evolución de mi ser y para ayudar a otros en el momento indicado.

 

Toma decisiones valientes, descubrirás mucho

Esta suma de pequeñas y misteriosas decisiones me llevaron a un lugar que jamás me hubiera podido imaginar que realmente existía.

Ahora me encuentro varios años después desde que empecé el camino consciente del auto-descubrimiento. En este momento me encuentro sentado frente a mi computadora, impresionado de lo que es vivir una vida basada en amor y servicio a todo lo demás. Gracias a la vida por los golpes que me ha dado, ya que me ha moldeado y pulido para ser la mejor versión de mí mismo. Esos sueños que de pequeño sabía que venía aquí a realizar finalmente se han dado y aclarado. Todo ha cobrado sentido y dirección, una vida con significado se me ha mostrado y ahora me toca compartir eso que se me dio.

En particular hablaré en este escrito solamente de dos momentos importantes, que fueron puntos clave en el camino, gracias a esos momentos pude llegar a donde me encuentro ahora.

Es como si la vida me hubiera puesto a prueba para prepararme para eso que me estaba esperando, descubrir la fortaleza interna y tomar decisiones nada razonables e incómodas hacia algo totalmente desconocido. La vida me puso en situaciones que tuve que tomar decisiones que muchos no hubieran tomado, y si no lo hubiera hecho así, me hubiera perdido de la magia y el destino que el universo me tenía preparado.

Una de las experiencias más interesantes fue el momento en que se me presentó el sueño de realizar algo que todo niño desearía vivir, jugar fútbol en el extranjero, con el potencial de poder viajar, dinero, patrocinios, trofeos, reconocimiento, logros, fama, etc.

Llegó una oportunidad de poder irme a Estados Unidos, todo en bandeja de plata, y poder jugar en algunas universidades Fútbol y al mismo tiempo estudiar una carrera profesional. Fue algo bastante interesante, estuve en contacto con algunos entrenadores y algunos de ellos me ofrecían becas completas para irme a jugar con el equipo de su universidad.

Recuerdo que en esos tiempos todavía me encontraba en un periodo bastante fuerte, la muerte de mi padre seguía rondando en mí, internamente quebrado por un carente sentido de existir, continuamente cuestionando todo, pensando incansablemente qué es lo que realmente quiero yo, tratando de descifrar el porque me tocó vivir ciertas experiencias, cuál es la razón por la cual me encuentro aquí, etc.

En ese entonces vivía con mi abuelo, por ciertas circunstancias de la vida, mi abuelo y yo nos quedamos solos, sin familia y con nadie con quien nos pudiéramos apoyar y en quién confiar. Fueron tiempos bastante difíciles y oscuros.

El asesinato de mi padre trajo consecuencias inesperadas. Así que cuando se me presentó la opción de irme a otro país y hacer algo que me encantaba (fútbol), fue algo agobiante, no era una decisión nada fácil, por un lado era ir por un sueño que de niño tanto deseaba, pero si tomaba esa decisión tenía que asumir las consecuencias, buenas o malas, de lo que surgiera de esa decisión.

Y por el otro lado, la opción era dejar ir y soltar ese sueño, aventarme a la aventura de un camino desconocido, sin dirección, sin saber a dónde me iba a llevar. El sentimiento y la añoranza profunda de lo que antes comentaba seguían presentes, esa incertidumbre de qué es «eso» ya se había tatuado en mi mente.

Entonces a qué realmente vengo, qué quiere de mí la vida, cómo voy a encajar en el mundo. Buscar algo que según me espera y no saber si es real o es una fantasía de mi mente, o entregarme a un camino aparentemente extraordinario (fútbol) y vivir el arrepentimiento de no saber que era eso que me esperaba más allá del miedo.

La primera opción implicaba irme del país y esto significaba irme lejos y separado de la única familia que me quedaba, mi abuelo, el cual ya con su edad se encontraba con un pie en la línea que divide la vida y la entrada al más allá.

Mi abuelo ya no podía valerse por sí mismo como antes, físicamente ya no podía caminar muy bien y requería de constante ayuda.

Por otro lado lo más fuerte que constantemente se presentaba era ese saber dentro del corazón donde yo sabía que había un «algo» que debía encontrar y que debía ser muy diferente a todo lo que veía a mi alrededor.

Detrás en mi mente siempre se estaba el recuerdo de la mirada de mi padre antes de morir, la cual me dijo tanto: esperanza, propósito, amor, paciencia, confianza y el reflejo en sus ojos estaba impregnado de propósito.

Su presencia al filo de la muerte marcó la promesa de que existía un destino y había un motivo grande que manifestó la manera en cómo se dio su partida.

Esta experiencia impactó drásticamente la manera en cómo empecé a ver y decidir en la vida, también hizo que cuestionara rebeldemente lo que mi corazón quería encontrar en la vida. Ya que en la realidad tan maravillosa que me encontraba se había fracturado.

No creía que el cumplir un sueño de niño (fútbol) era la razón por la cual mi padre murió en mis brazos, no podía creer que mi vida estaba siendo reducida a hacer algo común y ordinario, inclusive por más asombrosa que fuera la promesa, ésta no se asemeja nada al momento íntimo que vivimos mi padre y yo antes de que se marchara.

La otra opción era muy incierta, nada segura, totalmente extraña para la mente común. La vida y mi corazón estaban gritando que «algo más importante nos espera», fue muy difícil dejar ir un sueño dorado. La experiencia de que tener que elegir fue algo internamente fuerte.

Así que tomé la decisión de dejar por completo la escuela, la universidad y la oportunidad de irme al extranjero. Y todo esto en el mismo periodo de vida, wow, ¡la vida sí que me la puso intensa y difícil!

Llegó el momento que le compartí estas decisiones a mi abuelo, fue un shock y fue fuerte para los dos. Internamente sabía que mi vida tenía un propósito y que una mala decisión impactaría de maneras incomprensibles mi camino (éste tipo de experiencia es algo que no le deseo a nadie, a no ser que los lleve a donde me llevó a mí).

Por un lado, si me equivocaba en mis decisiones, ¿la vida de mi padre y la de mi abuelo habrán sido en vano?, ¿habré desperdiciado la entrega total y el servicio que las dos personas más queridas me dieron?

Sé que ahora de adulto, podría haber pensado diferente que cuando era joven, pero qué esperas de una mente de edad temprana pasando por algo de ese calibre. El cargar con esto, era como cargar una maleta en la espalda con toneladas de experiencia, esto haciendo del camino pesado y muy difícil de transitar.

Un diálogo imparable pasaba por mi mente: tengo que hacer algo con mi vida, no puedo desperdiciar el regalo que mi padre y mi abuelo me dieron, tengo que ser alguien, tengo que hacer lo que la sociedad dice, … pero al mismo tiempo había algo más fuerte que me estaba guiando, algo más fuerte que me estaba empujando a hacer lo opuesto a los demás.

Cuando mi abuelo supo que iba a dejar la escuela y los estudios, tuvimos una pelea, pero al final cuando nos sentamos a conversar me dijo:

«no me importa quien seas, no me importa qué hagas, pero si decides ser barrendero, sé el mejor barrendero del mundo; entrégate de lleno a eso, da todo de ti. Y espero que encuentres eso que esta destinado a ti».

Esto me dio tranquilidad, mucha fuerza y las esperanzas de que el día que lo encuentre así será.

 

Con valentía me enfrente en mi interior

Así que continué la búsqueda, explorando todo lo que la vida pudiera brindar para experimentar, me tope con pared, me caí, me levanté, tomé otras decisiones irracionales y confusas, sufrí, goce, etc. Pero no estuve tan equivocado después de todo.

En el transcurso del tiempo llegó un momento en mi casa que me encontraba con mucho dolor, llorando, sufriendo, no sabía qué hacer, no sabía a donde ir, no había emprendido mucho y no había logrado nada (en términos de logros y metas que la mayoría busca y que son comunes), más que emprender el camino del autoconocimiento, tratar de descubrir y lanzarme a mi interior.

Desde pequeño me intrigaba mucho la religión y lo místico, hasta quería ser sacerdote. Así que desde muy joven me dediqué a leer libros y estuve en talleres y retiros de espiritualidad, meditación (qué para mí era algo nuevo en ese entonces), métodos y técnicas, maneras de pensar bastante únicas, chamanes, enseñanzas, Maestros, monjes, otras religiones, etc. Siempre preguntándome y buscando significado y respuestas a tantas preguntas internas que rondaban por mi mente.

Así que en ese momento de total inmersión, tuve un quiebre total, me encontraba en el cuarto de mi padre, empecé a llorar y pedí al universo claridad, ya no podía seguir así, en verdad no sabía qué hacer ni a donde dirigirme, ya no podía seguir actuando de la misma manera, incansablemente buscando algo que no llegaba a encontrar, quién sabe dónde estaba y quién sabe cuándo se presentaría y sobre todo si era real; ya estaba cansado, ya no podía más.

Tanto amor, tanta pasión, tanta valentía, tanta furia por amar y servir pasaban por mis venas y todo esto estaba siendo desperdiciado, no importaban mis buenas intenciones, no importaba nada, me encontraba realmente solo y con la posibilidad de la muerte inminente de mi abuelo.

De repente la visión de mí mismo cambió radicalmente, pude ver la realidad vista por la mente, por el pensamiento, la ilusión de los sentidos. En eso todo se disolvió. Algo se presentó mucho más puro y poderoso, la Conciencia se había limpiado y mi mirada ya no era la misma.

Pude estar presente, atento y libre de todo. Era como si hubiera encontrado la luz en medio de tanta oscuridad que internamente estaba viviendo. Un infierno en vida desapareció en un instante. Esto trajo una claridad y entendimiento muy distinto a todo lo que había visto y experimentado. Todo lo que siempre desde lo más profundo de mi ser soñaba, finalmente cobró vida y realidad; todas las piezas del rompecabezas de mi ser empezaron a encajar.

A partir de ese momento era ahora obvio mi destino, el propósito de mi vida era claro, el porqué de las experiencias que tuve se empaparon de significado y el camino hacia donde me estaba dirigiendo era prometedor y contundente. Este fin de semana me ayudo a recordar lo que desde niño siempre supe, así que me entregué de lleno a esa nueva pero conocida experiencia.

Así que en uno dicho momento se me presentó la opción y decisión de irme a buscar unas montañas o algún lugar para irme a meditar y estar en silencio. Dure así un tiempo, sin compartir ni decirle nada a nadie de lo que me estaba pasando. Todavía las piezas estaban acomodándose.

Así que, como la experiencia que compartí anteriormente, el universo me puso otra vez en una situación bastante difícil. La intuición de que me tenía que ir era obvia. Tenía que irme a un lugar que me aislara y se me diera un momento de total silencio.

Recuerdo perfectamente que me encerré en mi cuarto por varios días, meditando largas horas tratando de descifrar qué es lo que la vida y Dios quieren de mí, por un lado el camino era claro, donde me encontraba y a donde me tenía que dirigir.

La opción de irme o quedarme se había presentado, anduve dándole vueltas en mi cabeza si debía seguir con la vida que ya conozco o la opción de dejarlo ir todo e ir a las montañas a descubrir algo desconocido, pero que mi corazón ruidosamente reclamaba. No pude más, dure varios días pensando y no pude llegar a ninguna conclusión. No era fácil dejar ir mi abuelo (la última familia que me quedaba en ese entonces), mi perro, mi casa y encontrarme de nuevo con la misma situación que antes.

 

Una decisión importante y clave

Como no pude resolverlo por mí mismo, tuve que ponerme en manos de Dios, no sabía qué hacer, dispuesto a hacer lo que sea y confiando que lo que va a suceder, sucederá. Por lo tanto suponía que en ese momento no me iba a ir, así que ya no le di tanta importancia, más tranquilo supe que ya llegaría el momento en que me toque irme a algún lugar para una introspección distinta.

De repente vino un sentimiento muy fuerte que me estaba quemando. Dicho sentimiento marcaba que ya era hora o nunca.  En eso, ¡dios mío!, un torbellino de emociones, miedos, pensamientos, ideas, un posible futuro, las posibles ramificaciones de tomar esta oportunidad, mi mente vuelta loca; ahora sí estaba llegando la hora de la verdad.

Sin embargo ésta era «la decisión», ésta decisión era el inicio de un nuevo capítulo y el término de lo que pareciera mi vida actual. El potencial de todo lo que había esperado y mi lugar en el mundo se escondía y estaba dentro de esa decisión.

Internamente era mucho más doloroso no escuchar el llamado de mi corazón que seguir un camino que ya no me traía satisfacción ni me daba nada de lo que mi corazón quería.

Así que respire profundamente y tomé la decisión de irme, sabiendo que esta decisión implicaba la posibilidad de no volver a ver a mi abuelo, igual ya no iba a poder acompañarlo en sus últimos momentos, no volver a escuchar esas palabras sabias de la última persona que podía llamar familia. El potencial oscuro de saber que me iba a quedar literalmente solo en este mundo era muy incómodo y aterrador.

La sensación de estar desprotegido, desnudo, frágil en un mundo hostil y tan joven era como si una oveja se encontrara frente a un león hambriento.

La invitación era tajante e incuestionable, tenía que crecer, aprender, enfrentar y dar todo de mí, a todo eso que posiblemente me espera en un camino que solo lo puedo transitar yo mismo. Era mucho más fuerte como comenté anteriormente, el no escuchar el llamado divino, que quedarme y no volver a ver a mi abuelo nunca más. La decisión ya fue tomada, tome fuerzas y fui con mi abuelo a comentarle que me quería ir un tiempo largo a unas montañas y estar en meditación.

Obviamente el fuego en sus ojos y en sus palabras surgió, no fue nada cómoda nuestra conversación, pero le comenté que sabía que la vida me estaba llamando y que no sabía que hacer, me sentía confundido pero sabía que algo importante me estaba esperando. La conversación terminó, él enojado y yo confundido y en conflicto. Por lo me dejó de hablar por un par de días.

Después de unos días, me desperté en la mañana y se me acercó diciendo:

«Ahora entiendo que el periodo de mi vida esta llegando a su final, a mí ya me tocó vivir, sé que tu vida apenas comienza, en verdad sé que Dios tiene algo preparado para ti y tengo que dejarte ir, tengo que confiar y dejarte en sus manos».

Esto fue la gota que derramó el vaso, una paz, una tranquilidad, un amor inmenso y una certeza en sus palabras hicieron que el momento se llenara de presencia y verdad para los dos. Era evidente que había algo muy importante y bello esperándonos en esta experiencia.

A partir de ese momento y por arte de magia todo se empezó a acomodar para que esto sucediera de maneras increíbles. Un amigo mío apareció en el momento adecuado ofreciéndose cuidar a mi abuelo mientras no estuviera. Gracias a eso, ellos se hicieron íntimos amigos, pasaron mucho tiempo juntos, conversaban y el servicio que mi amigo nos hizo es algo que a la fecha le agradezco infinitamente.

La relación que tuvimos mi abuelo y yo en esos últimos días antes de irme fueron increíbles, cercanos, amables, como amigos, hermanos y conectados de una manera asombrosa. Llegó un momento donde el aire traía un olor muy particular, como si marcara que ya se estaba acercando el final de un camino juntos, su rol y su labor estaba ya cerca de completarse.

El día que me ya me iba, me acerqué y le di un abrazo diciendo:

«Abue, te amo, gracias por todo lo que has hecho por mí. Por si acaso no te vuelvo a ver, gracias, te amo y te prometo que haré todo lo posible para lograr lo que sé que tengo que hacer.», nos dimos un último abrazo, a lo que respondió:

 

«eres el milagro más grande de mi vida, de ver un chamaco rebelde y perdido, a alguien que quiere dedicar su vida a Dios, convertirse en un tipo sacerdote y alguien que quiere dedicar su vida en servicio y ayudar a mejorar el mundo, no hay ningún logro mío que se le compare a verte, escucharte y ser testigo de que te estás encaminando hacia ello, ahora entiendo el porqué de lo que tuvimos que vivir.

 

Siempre le pedí y rece a Dios por ti, esperando que llegara este momento, que me diera suficiente vida para presenciar lo que siempre había deseado para ti».

Partí con lágrimas en los ojos, un capítulo de mi vida se estaba terminando y uno nuevo se estaba escribiendo. Tranquilamente me fui, fueron los meses más intensos y hermosos de mi vida.

El día mi abuelo falleció. Y finalmente lo que tanto temía era ahora era realidad. No tuve la oportunidad de verlo una vez más en vida, pero lo que descubrí, lo que experimente, la claridad de lo que era mi abuelo y la esencia de su Ser en mí, no hay nada que se le puede comparar. A partir de ahí el juego cambió, el crecimiento se aceleró, la entrega a la vida se fortaleció. El querer Conciencia, amor, servicio y paz sobre todas las cosas era el fuego que quemaba y pasaba mucho más fuerte por mis venas.

Entonces, ¿te atreves a caminar tus sueños?, ¿estás dispuesto a escuchar la voz del corazón que grita ¡Despierta!?

No hay sueño o deseo más grande, ni nada que se le compare a encontrarte, descubrir tu naturaleza y experimentar la unión con Dios, con el Creador, con el Silencio, despertar a la realidad de que la Conciencia lo es Todo. Que mi padre, mi abuelo y que todo era y son aspectos de la Conciencia Infinita manifiesta para ayudarme compasivamente a descubrir quién soy y qué hago aquí.

Ahora he entrado al Ahora, a un Presente magnífico. Sentirme vivo por dejar de ser prisionero de una mente egóica. La fantasía del pasado y del futuro no impiden ver este Instante inmenso.

Creemos que los sueños que tenemos y anhelamos nos darán lo que andamos buscando, siempre buscando fuera de nosotros eso que según nos dará plenitud, amor, abundancia, paz y prosperidad.

El deseo más puro es reencontrarnos con la Fuente, unirnos y fundirnos en el amor. Las cosas externas a nosotros nunca nos brindarán lo que según estamos buscando, todo se encuentra ya dentro de ti.

¡Qué regalo!, el que me dio la vida, mi padre, mi abuelo, mi familia, la muerte, todo; encontrar lo que mi corazón siempre había deseado, el sueño máximo, despertar a la realidad de la Conciencia y salir de la dualidad.

Después de muchas experiencias que he tenido, créeme no hay nada que se le asemeje. Para transitar el camino hacia tu interior se requiere todo la fuerza y toda la valentía, aunque implique ir en contra de la corriente del río de la ilusión, los deseos y las normas.

Todos tienen la fortaleza de descubrir quienes son pero se requiere dejar ir todo lo que uno cree ser y lo que uno cree saber, de uno y de todo aspecto que conforma la vida.

Gracias Vida, gracias, por tu infinita sabiduría pulió y diseño mi caminar.

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Saludos y un fuerte abrazo

Sarkhan

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